16.10.07

Poema del angelito

Duerme el niño
la luz de un limbo
rizos inocentes
sobre su frente
los piecitos
de pan tibio
trazos negros
los ojos cerrados en pestañas
todo el cuerpo
dormido.

El viento trae noticias
detrás del amanecer de sus ojos
la quilla de un barco
gira loca en el espejo
el aire fulge
de estrellas marchitas
Dios lo sabe
y ha enviado un dulce
rayo de luz
a sus padres
entonces el niño
se hace un ángel
y piadosamente abraza
a cada uno.

El gallo ciego picotea el suelo
y da vueltas y vueltas
mientras el sol le da luz y sombra
y más allá el niño ángel
vino al gallo
se montó en él
volaron hasta el cielo.
la gallina y los pollitos pensaron
en un sortilegio
miraban asombrados
sin ver al angelito
y así siguieron
hasta un sólo un punto de luz
a la noche el gallo
se posó en una veleta y
con sus ojos
cuida el vuelo del angelito
porque el gallo ciego
ve esas cosas.

Estaba entreviendo su cara
en el agua
el niño
un remolino le atrapó el rostro
lo llevó al fondo
lo pasó por filtros eternos
cavó un hueco en el fondo del río
para peinarlo
pero los ojos se escaparon
hasta recalar en la orilla
desde ahí ven al niño sin rostro
y lloran.

La madre
miraba al angelito
le puso túnica
envolvió con él sus
propios estremecimientos
el padre abrazó a ambos
y el niño lloró por ellos tres.

La madre lo llevaba
en un tul blanco
devolviéndolo en abrazo
a las entrañas.

A la marcha sólo
le faltaba la fina lluvia
que iba por dentro de la gente
el padre adusto
vertical
la madre partida por un rayo
demás gente flotando
caminaron todos
al unísono grave y lento
así llegaron a la tierra
del siempre jamás
la caja
piedra blanca del silencio
la tierra suave caía
en estruendo para siempre
sobre todos
la madre
con su corazón tocando
de alas al hijo
sin otra respuesta que
el propio temblor
del universo
el padre
sombra compacta
la sostuvo sosteniéndose
en sus propios ojos
todos cayeron
todos flotaron en el silencio
todos estuvieron en pálida burbuja
todos imaginaron una luz del cielo
todos juntos
y luego
a paso detenido volvieron
un solo haz de vida vacilante
juntos salieron a la calle
ese otro mundo
pero la madre no volvió
sólo su sombra
el padre al lado
en vigilia desolada.

Los finos dedos del niño
hilaban el agua y la tierra
agua de alborada
simiente dando vueltas
en sí misma
en los ojos sin luz
estaban todos
jugando con el niño
entre sombras
entre luces
los corazones
ferozmente
rodados en un precipicio
exhaustos
mínimos
humanos
ajados de la tierra
donde el niño
teje un cielo
y un pintor
la da colores.

En la casa del niño
el tiempo gira en
torbellino negro
en desconcierto de
aguas profundas
ceñidas de silencio
la casa es tumba
donde mora vivo el niño
la tumba es casa
donde todos
han muerto con él.

En el camino roto
la intemperie ancestral
la pregunta sin respuesta
la sangre que extravía
su fluir
a una calle que nadie sabe
y que irá al mar
al fondo
a encontrar el sueño
del sueño.









(Para Juanita Jaureguiberry, muerta en agosto de 2002
al año y medio de edad; ahora, en febrero de 2004)

9.10.07

El gallo

El gallo
paladeaba el alba
la apalabraba
como a una novia le promete
un bello acontecer
le dice tu luz viene del cielo
porque cabe tal con cual
entre esos dos cristales
mi figura viva es puente
mira mi gallarda osadía
que hace temblar el aire
con mi aliento
observa mis garras prendidas
entremedio
cuando sale el sol somos iguales
bato mis alas que pueden
mas que mil vuelos
soy un dios terrestre todo entero
no amaino
soy por ese instante
el amo del futuro
abro a los hombres el nuevo día
ellos quieren ser como yo
dioses
que a la luz abran camino
para que cada uno diga
por aquí iré
y se temple en sus propios pliegues
se reconozca tábano
sobre el propio
noble bruto
soy un dios a secas
el que inicia el fuego
cada vez de cada siempre.

21.9.07

Una mujer rubia me colma de mieles

por momentos la llevo yo sentada en mis hombros

por momentos es ella la que me lleva a mí

nos besamos y yo toco sus pechos suaves y ella sonríe.
Veo mi mirada extendida afuera

nadie pasa en este instante

sólo tiempo.
Dos mujeres

una pequeña y menuda

la otra

espigada y hermosa

ambas ocupadas

en cerrar con blanca presteza

suave diligencia

dulces ademanes

algo roto

que es mío.
Busco a tientas a una muchacha.

Queda en clima rancio y triste

la consistencia del sueño.
Hombre

por su frente un rayo

destila el silencio

abre para adentro

el hueso

del universo

la trama

del alma

abstraído humus

pudoroso ante sí mismo.
Vieja y experimentada

lágrima

digno estandarte

conserva en sus pliegues

sereno orgullo sobre

la suerte del amor.

Estado natural

de dolor caído sólo

sobre el mismo dolor.

Historia desnuda

de inventos hermosos

que le dan no se qué

de hermosa.
Puro estar

quieta ausencia

pequeñas heridas eternas

de linajes secos

esperanza sobria que ciñe

el vuelo alrededor del fuego.
A Mario Grimbaum, pintor (+ 13/03/07)



Relieve del aire

se eleva en viento

convierte al horizonte

en fino mar de acuarelas.
Si mi dolor calmara dolor vecino

daría el sentimiento su sentido.
Contraluz

alternativa

lágrimas planas

sueños sin dueño

el hombre toma su única flor

decide irse.
Azar quebrado

en la voz

ante el perfil desnudo

entregado

del hombre.

Lágrimas heladas

sobre la mesa de la vieja casa.
Raíces despegadas

hebras de carne

junto a su alma

que sobrevive.
Mira leve

y hondo

pinta suavemente

un paisaje

luego

vuelve a su lejana

pátina

de luz que al azar

roza las sombras.
En altares secretos

pronuncian después de mí el diluvio.
La bestia

espuma incierta

sobre agua sin átomos.
El horizonte

seria obvio si no fuera

que es redondo y alado

y te alza y te devela.
La ropa cuelga de la soga

El viento la agita como a una cabellera sin cráneo

La soga no existe es sólo un pretexto para colgar la ropa

Que está ahí sin decir nada

Abajo lo que parece un gran patio es en realidad el abismo

Que no tiene alma ni nada ni siquiera un fondo

Pero exhala un temblor que retuerce el alma de la ropa

Que no quiere tener alma de esta manera y no sabe nada

No puede hacer nada sabe que está colgada en el aire

Se siente sólo un trozo de lienzo sin pasado ni futuro

Eterno presente sobreviviendo sobre ascuas que parecen universales

No puede tocar el piso porque no hay piso

No puede irse al cielo con el viento porque el viento no irá al cielo

Ni a un cielo provisorio o aunque más no sea a un cielo frágil

Además no sabe si de verdad es un lienzo o un invento de algo

Que ayude a contener una angustia que sí es pura angustia

Rodeada de un miedo que no afloja en ningún costado

Quizás la nada se apiade y le de lágrimas para que vuelen como globos

Y alguien los vea.
Diálogo

de mudanza

y permanencia

intenta

una canción.
Una melodía de silencio

cae al abismo

y allá abajo

sueña.
Iré leve

a ras de mis pasos

como si cada uno

fuera una caída

como si cada vez

al levantar el pie

volara.
El vuelo de los pájaros

deshoja el tiempo.
Juegan en volutas

con cincel de aire

tornean su gracia

pueden decir lo que no dicen

pueden no decir

pueden crear un resquicio transparente

cuando entre sí se rozan y se encienden

pueden en fin

abrir un cielo al puro pan.
No tejen argucias

ni astucias

aceptan las estaciones

el día y la noche

siembran su semilla

agradecen a la brisa

su último gesto

es morir de pie.
Los altares son piedra

para atajar el rayo

marcar la culpa y el castigo

mercadear el pecado original.
El cielo

en blanco mojado

mudo

sobre calles ciegas

como si fuera para siempre.
Grieta de ignorancia

sombra de la semilla.
La margarita asoma sus pétalos

al aire crudo rompiéndolo sin crujidos

lozana expande su casta epifanía

segura de tener el sol en su centro

fugaz y plena vive en circunloquio

breve conoce de lluvias y aire

y tierra y mares de margaritas

mecidas en el abrazo de la brisa

incita al conocimiento su pureza

bien dispuesta está abierta sin ambages

hacia la noche vive su esplendor

visceral el acertijo fluye a lo inmediato

ante cada duda un incierto pétalo deshoja

y en esos avatares rinde su perfil al día

cree que cuando caiga el último

llegará la verdad que tal vez sea

o no.
La fronda del bosque respira en los visajes del cielo

en el suelo las hojas que volvieron trasmutan

en mínimos diálogos

un retorno ciego.
Borbotea el agua sus sales minúsculas

hacia el borde del cielo

busca alambiques de oro para destilar su sello.
En la oscuridad de la noche flotan vivas las estrellas

todo es ahora suave luz que extrañaré.
Una corona de afiladas ideas

y abajo el caos.
Coraza que late

muy adentro respira intersticios

silba en remolino un fuego apagado

de brasas atizadas por el aliento de una mujer

ahora la inocencia ensaya su vieja melodía.
Padre

línea recta

y profunda.
Corazón

luz en permanencia.
En el aire sin rumbo rozo las miradas de la gente

el contacto abre en ondas como la brisa sobre el agua calma

llevo el movimiento de una gota a punto de caer

una respiración compartida abre un mapa de soplos en relieve

latidos desde el fondo traen notas buscando el camino

soledades tendidas sobre negras alfombras

soles que esperan su turno

esperanzas que quieren tocar el horizonte

todo es mío y es ajeno

en los parajes cercanos un temblor me recorre más allá del cuerpo

sigue y sigue mientras yo pongo mi fuerza

para que se haga resplandor.
Donde el amor fue

amanece el éxtasis perplejo

un trazo de leve humo diseña

figuras sin concierto.
Hondos remolinos de vientre y pecho

boca que suspira y se agota y languidece

y muere en su gracia

no será trazada la luz que la circunda en el abrazo

raíz que la tierra hace suya

sólo será nuestra mientras su mirada nos mire.
Un punto leve de ausencia

dice que el azar ordena el aire que respiro.
Luz que se ve sólo de cerca

piel de pétalos

a cara o cruz regodea su silencio

nada sabe

es apenas la semblanza

de un paso marcado en la arena.
Una brisa envolvente alza

un hálito hacedor de paisajes

sopla su enjundia en alto vuelo

de transparente

libre soledad.
Tambor de silencio universal

piedras desnudas refleja el paisaje

el polvo de los caminos le entrega secretos

como el agua quieta pliega la luz sobre sí

para entramar en alma.
Espejo y espejismo sueñan rictus de vieja médula

abrevan dócilmente su impaciencia

arañan con sigilo la trémula apariencia caída

en su propio peso y en su propio centro

el espejo reclama su tercera dimensión

escruta con el filo de sus rayos las luces del fondo

el espejismo bosteza y salta de pronto al primer plano

rompe el espejo

se pone en acción

traza paralelas en perspectiva

se lanza a paso vivo a quebrar líneas.
Si vienes

sólo exhala tu aliento en el cristal

en el vaho dibujaremos un árbol

luego nos iremos juntos

y quedará el dibujo.
El corazón como una proa

abrió el espacio donde

la frente cansada

buscó alivio en un triste canto que se va

sólo se va

será que tiene un horizonte propio

aquel donde las hojas secas

entran silenciosas al invierno

y pierden la memoria.
Luz suave

fresca

tangencial

redonda

sombría

certera

clara

profunda

de agua

transparente

en giros

de crepúsculo

de aura

de árbol

expuesta

de piedra

de nombres

íntima

de llama

simiente

ardiente

de diálogo

visceral.

Luz amada.

Luz propia ante la sombra.
En la noche resplandece

la luz que me acompaña

eterna y hermosa tiene un solo secreto

no poder verse a si misma.
Hija

hay momentos en que se sueña y eso

es soltarse a la bravura

lanzar el alma hacia lo incierto

exponerse

nacer de nuevo en el momento.

¿Acaso hay otra manera?

Entonces

vela tu sueño

reconocerás a quien pueda descifrarlo

para dártelo en recíproca armonía.

La fuerza de los sueños es su sabida

consistencia de la vida

ahí donde se unen y se saben mutuamente

nacen alas para poder mirar la vida desde el sueño

y desde el sueño la vida.
El cielo en la brisa

respira un murmullo de temblores

relámpagos en su cáliz

rezos de pecho

un otoño dibujado a mano alzada

en un cruce de caminos

una muda luz

contemporánea del alma

me abraza el alma

en su pudor amante

en su espacio inmanente

hay mansedumbre de brasas

que pulen mi horizonte

allí voy con los amores

unas pocas certezas me acompañan

hasta donde yo mismo ya nada se.
(A Ana María Escandar)



Un instante de tu silencio devuelto del olvido

la buenaventura de tu mirada

tu corazón de lacerada hermosura

y entonces mi amor estará acontecido.
Entre el antes y el después late un punto ciego en fuga

donde el corazón está puesto en el aire.
El tiempo sucede en el cuerpo

la carne es sin palabras

el hilo de la rueca finalmente

tira del ombligo y lo da vuelta.
La flor que explota rompe espacios

traza hacia adelante una línea ciega

escenifica un caos en explicación básica.
El instinto atraviesa el azar

con brújula y reloj hechos de polvo

enlazado con el fuego.
El muerto no es la muerte

sólo le acontece.

No la podemos ver

porque somos parte del misterio.
El aire fugado de un ánfora

abre de cuajo el suelo que pisamos

hechiza caminos de intemperie

inventa una lluvia hacia el naciente

se acompasa con solemnes arboledas

recoge de golpe todo lo que pasa

y vuelve para apoyar el pie en el punto

donde avanza vivo el equilibrio.
Hilo sutil redundante subsistencia

en el desborde gozoso de su estancia

gozoso en su sustancia

simplemente gozoso.

20.9.07

La danza que danzamos

a ver vuestra señoría pase usted primero

no por favor usted primero

de ninguna manera pase usted por favor

quizás sea mejor que pasemos juntos

crucemos el límite tan incierto de modo cortés

al fin y al cabo no será pasar a la historia

pero no deja de ser un paso adelante

así que pase usted primero y aprecie

que yo soy quien lo pone primero a usted

porque acierto con mi humildad en la manera

de que usted me de la espalda.
Me gustaría instalar en el centro de la escena

una brizna de fragilidad radiante

e invitar a todos a celebrarla.
Hoy es otoño en hojas de universo

como si fuera en el bosque cala el frío

y debemos ser muchos los que vamos

con un dolor a contraviento flameando como

una negra bandera cruzando la noche.
Las hojas al viento se doran en el sol de la tarde

juegan su juego de inocencia

nada importa tanto como sentir

que hay algo intacto en esa sonrisa apenas insinuada

a lo largo de un espacio que conservará esa seña.
Aguzando mis temblores

suelto la mirada sin pedir retorno

la alegría de poder vernos

la brasa pura que calienta las manos

el son de paz en el oficio de brindarnos.
Lo obvio es cripta de luz entre la lluvia y el viento

el horizonte yace como un meteoro gris caído sin destino.
Línea fría

hielo perseverante

precisa lejanía

apóstrofe sobre el mundo

desde la estatua de sal

hacia los que se han ido

y jamás miraron hacia atrás.
La calle trae un río tumultuoso de ojos anclados

uno mas uno mas uno multitud de silencio clama

una mirada que vea.
Como la grieta del rayo en el cielo

todo se desnuda precario

la noche que viven los árboles en su propio sueño

alguna líneas de luz en el horizonte

quizás una marca que pone una frontera

entre el comienzo y el fin

será mejor que si llueve levante las manos

con los pies desnudos desde el barro

y en plenitud diga un nombre.
En los cristales del invierno

el viento ruge su nada

ese hombre solo que mira

a través de la ventana su silencio

palabras de la tierra de nadie

guarda elementos primordiales

en su tenacidad desguarnecida.
(dedicado al viejo Dios cruel)

Te convertiré en algo

traspasaré con el rayo de mi ojo a tu alguien

que pronto caerá en cenizas

hasta dejar tu materia solamente

en puro esquema irrelevante

tu alma será elevada como un humo

hasta perderse en ningún lado

qué harás entonces ahí parado

puro mojón nomás

puro recuerdo sin memoria

sin un solo gesto que te expanda

sin una vibración que traslade tu latido

hacia el aire que ceñirá tu monolito ciego

serás como un cuero de animal estirado y salado

y estaqueado bajo el sol

te barrerán los vientos con toda la insolencia

de no saber de vos

eso haré para que veas que mi poder

es tremendo y está por encima

del tuyo que apenas balbucea su vida

como si esta fuera una simple minucia

así aprenderás que lo tuyo no es tuyo

es sólo un soplo dado

que si no respira

se muere.
Puede haber un absoluto

al alcance de somera indagación

más allá del ombligo obligatorio.
Vivir o sobrevivir

esa es la pregunta

si vivo muero

si sobrevivo seré eterno de nada.
Sobre el dolor florecen margaritas

esas flores que parecen tan simples

casi perfectas.
El pez ángel

nadando por el aire como si tal cosa

anduvo entre la gente mirando

cuando se sintió caer retomó fuerzas

se fue al mar de las estrellas.
El viento despeinó a una estatua

el cuidador de la plaza

sacó un peine de bronce

miro que nadie lo mirara y

cuidadosamente volvió cada pelo

al lugar correspondiente de la historia.

Pero los árboles no tuvieron ese destino.
Desamor

embadurna el corazón con miel sombría

ciega al noble músculo.
La retirada

invisible estocada al corazón

mata sin dejar pruebas.
El grito

hacia afuera no se escucha

hacia adentro

te llena de silencio.
Ballet descalabrado luce serio

circunspecto

atildado de envainadas espadas de filo y contrafilo

el tiempo es cuervo que grazna sobre sus cabezas

parece una macabra celebración pero

los danzantes quieren apostar al señuelo de

supremacía sobre el cadáver del otro

no ven que el hilo se acabará

y el juego vencerá.
Este espacio en un ahogo sobrevive

como aceza un animal sin nombre

en intrínseca textura

acaso sólo falte el toque de una mano aleve

para enajenarle la luz

reducirlo a pura carne caída.
Luz en la luz

ahí quiero estar un instante

nada mas.
El paso del instante

en la encrucijada hacia el próximo

uno tras otro

en fulgente sucesión de señales

se puede ver si estás ahí.
Que la piedad no te quite lucidez

ni al revés

y que ninguna te ponga en juez.
El juego de las palabras soplando por boca hueca

en una sola línea se hace serpiente que busca el lugar propicio

sensible al venenoso encanto del sonido vacío.
Cada lugar del mundo

en amor sucedía como un río

como un instante abrazado a otro

engañado de eternidad por ese abrazo.
Astros desvelados en su órbita de rutina

dibujan en el cielo halos incandescentes sin consuelo.
Partícula que cobra vuelo

y crea un mundo.
Lo que no fue

en algún cielo balbucea

increíble explicación.
Vamos entretanto a la ignorancia profunda

de no saber dónde es que sucede la espera de una caricia.
En arco voltaico voy siguiendo el curso de una línea

que no sabe nada pero no puede detenerse

sólo quiere ver qué hay un poco más allá.
A veces materia volátil afín cree que vuela

o que está aferrada para siempre a su propio acontecer

o al pleonasmo de la luz gozosa

o a la fibra marchita dejando huella sobre el barro

o a hermosa declaración de los principios del universo

y otras la propia configuración que se sobrevive

cree que dejará flotando una lumbre.
Intríngulis donde los dedos flacos de la mañana

arman la trama a descifrar entre cielo e infierno

para que en el roce con nuestra piel se abra y diga

has dado un paso en falso o pisas una piedra

para llenar tus ojos de luz que resplandezca o

que te ciegue como la noche

te imaginas parado en el cenit de tu propio clamor

para vislumbrar si es cierto o no que perteneces

a este mundo y en recíproca

la dimensión del silencio de las piedras

mas hondo que todas las palabras que pudieras decir

mas profundo que el origen del viento

mas libre que tu frente abierta por el rayo

cuando el rayo sale de tu frente hacia los cielos.
Mar rodeado de mar peces que giran sin apuro

agotando caminos que se borran ya mismo

pecera con un gran barco dado vuelta

de entrañas al cielo mostrándose perplejo sin decoro

quizás caído del cielo como algo irreversible

el cielo el mar los peces el barco y sus entrañas blancas

están demasiado prendidos del evento natural

tampoco un pescador podría hacer con todo esto un cuadro

o humano al fin quizás le llegue algo así como un dolor

brotando sin sentido ni rumbo ni nada sólo dolor.
Letanía leve de pasos

en este sitio abre el silencio

un simple acuerdo vegetal

nada danza porque el escenario es la danza

estamos antes del silencio y de las rondas de perfiles rotos

es el aire del aire un entresijo en bruto.

Para descansar del mundo

el sentido del absurdo inventa a ras

un contramundo de pleno desparpajo

pone la piedad en sus rodillas y viven el momento

a espaldas de todas las otras quietudes se solazan

como si hubieran inventado lo que ya estaba.
Gota donde el sol crea un mapamundi

compone la luz en colores de ultramar

no tengo nada que decir más que lo que luce

soy el desliz de una piedra ciega.
Resplandeciente

abarca toda superficie

estupor que jamás entenderemos

paréntesis que media entre dolor y dolor

absorbe ojos pieles manos en fin todo el cuerpo

en adyacencias nos inventa nos da imagen

en recóndito misterio se abre se escapa

no responde.
Contrapunto en zigzag muta en rostros

escruta formas de mirarse allí donde asirse

es perentorio para poder volver

quizás elevar una plegaria pagana que suene cierta

ya sabemos que nos iremos todos

y el espacio será el estuche amable

que jamás prometió pertenecernos.
Suaves pareceres paladeados por los cuatro vientos

gira en sabios remedos humanos que copió a los caminantes

es espuma de los mares de ida y vuelta

vive del absurdo columpio que el tiempo mece para distraerse

entretanto calla.
Una línea de aire brota llevada por los pájaros

que juegan a esconderse en pliegues del juego

hilando puntos de señales que nacen y desaparecen

envueltas en rizos de agua pura de ninguna fuente

cruza los rostros diversos y consigue al fin

hacerlos uno de viva multitud.
mujer misterio que se abre

para seguir siendo misterio.
Ciego destino lanza la mano que se mueve

el aire más cercano devuelve acantilados

sol áspero traza una pintura que nos pinta ella a nosotros

y no al revés.
Duerme ya

tus ojos merecen el beso de la noche apacible

tu amor ha sido fuerte en su garra y galano en su danza

no puedo darte nada apenas lo que digo y no sabrás

para qué mas palabras o gestos si como sabemos

no puede haber adiós si aún estamos

y habrá esta nada empecinada y tranquila

sobre ella respira el anochecer.
Vendrá la luna redonda aunque no estés

el rocío será inmune a los temblores de la noche

no habrá cuerpos ocupando nuestro espacio

la levedad buscará en la brújula algún latido

pero será el silencio

a cada cual lo suyo de vida y muerte

a cada cual lo suyo no hay remedio.
Suave ondular de lienzo

zozobra de intemperie

de pronto gozosa danza

despabila huecos cerrados

entrega en risas su secreto llano

resuena en cristales de brindis

salta al aire y donde nada había

inventa un navío

estalla el tiempo y ahí mismo

de pura verdad muere

para que yo viva.
No hay reparo en la noche

para la piel mojada

carne ínfima

herida enjuta que jamás podrá

brillar como una estrella.
Sobre otra música

breves luces dan al abismo

todo sucede en nada

flota el mundo secretamente

se deja llevar porque sí.
Arena cayendo en el reloj

luz vieja sobre cada cosa

en cada cosa deslizamiento

minúsculo que no cesa

cajitas chinas del infinito.